Ojalá siempre estuviese el cable a tierra a las emociones que surgen un tanto descontrolada, es como algo viseralmente desconcertante que lleva a caminar para buscar silencio sin encontrar, más que ruido penetrante hasta las ideas.
Sin tener conocimiento de si mismo, a veces nuestras palabras para que se salieran al son de la respiración, pero sin tener un mensaje claro y concreto.
A veces si, es simplemente agobiante el tener como responder de la forma correcta, pero nunca nada es correcto, hasta que te sientas en el suelo del metro a esperar que lo que haya pasado nunca pasó.
Nunca, y digo nunca con convicción sabremos lo que es correcto ni lo que es real, porque es eso es tan subjetivo como que el manjar es lo placer mas grato.

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