
Entiendo que no me entiendo, que no puedo atar los cabos sueltos y que mucho menos puedo entender a los demás.
Su maldito egoísmo me presiona para tomar decisiones, que no haré porque cada uno es libre de vivir su vida como le parezca, ellos tomaron esas decisiones, ellos acertaron o se equivocaron y por eso el precio lo pagó un tercero.
Pues entonces, tengo el suficiente coraje para decidir, para emprender por mi propia cuenta y salir del circulo vicioso, empezar errores al menos de forma innovadora.
Por otra parte y con todas las confusiones cerebrales, ese cansancio crónico que me quita las ganas hasta de disfrutar del ocio, una resistencia al afecto cada vez mayor, y por sobre todo una incomprensión de la relación sentimiento-pensamiento. Pareciera ser que no tengo muchas opciones, tal vez por ello es un tanto mas incomprensible mi postura ante la existencia, pero es la que tengo, es por la que vivo y es por la que algún día y si antes lo quiero moriré.





