
Es como simplemente tener sexo o hacer el amor en la visión romántica, simplemente es vivir de lo simple y lo fácil y ver el encanto de lo complejo, asimilando cada vivencia lo suficiente como para valorarla pero lo suficiente para no padecerla.
Es un estado confuso pero con mucha claridad, no se siente ni mucho frio ni mucho calor, no das mucho pero tampoco te vuelves mezquino, porque el sociabilizar no es más que un gusto adquirido con diferentes personas.
Nos hace un poco frágiles lo estable y concreto, aunque no más fuertes lo efímero. Porque nos auto provocamos como unos hedonistas clásicos placeres, los cuales pueden ser considerados un poco ajenos a la costumbre, pero simplemente hablamos de esos días en que no hay lágrimas y creemos disfrutar.
Solo acaba, cuando de un momento a otro el llanto vuelve....

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