jueves, 7 de enero de 2010

Al natural!

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Nos acostumbramos a comer tomate con sal y algunos incluso con aceite, pero ¿Por que no disfrutar solo del sabor simple y natural del tomate?
Es algo similar a lo que nos pasa al juzgar nuestro entorno y las situaciones, las observamos bajo el velo de la moral, de conceptos y encerramos por decirlo de alguna forma su sabor natural. Justificamos el uso de esta moral de manera incuestionable, no aceptamos espacios de diferencias emocionales,o cosmovisiones impensadas.
Queremos ser poetas encerrándonos en nuestros propios versos, y exigimos rimas melodiosas en poemas ajenos.
Queremos ser pintores de grandes lienzos en estilos y tamaños elegidos bajo nuestros preceptos predeterminados por imposiciones externas, y queremos vanagloriarnos de nuestra originalidad.
Somos una especie de encanto pasajero, hormigas Antropocentricas (hormigocentricas) que pretenden creer en un destino, para buscar un sentido racional a coincidencias (historias que se entrecruzan) porque así nos damos aires de importancia, justificando el vivir y buscando trascendencia.
Pues la moral ayuda a ese objetivo, engañando los sentidos creyendo encontrar en el conocimiento y en nuestras obras esa trascendencia, pero todo eso dentro de lo "moralmente correcto".

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