
A veces nos resulta difícil tomar decisiones, y comenzar a escribir las ideas que pasan por mi mente mucho mas, sé que no soy experta en nada en la vida, y ahora que se supone estoy en el umbral de adultez me siento más niña que nunca, pero por el simple hecho de que tengo que aprender tanto que cada vez que aprendo algo siento que me queda más que antes por conocer. Hago relaciones de la vida, con series de televisión con cosas y que pudiesen resultar incomprensibles o que no tienen mayor significado. Como hoy por ejemplo, en el viaje que cada año realiza mi madre a un santuario religioso, quizás para una atea como yo, solo fuese una molestia o algo sin sentido, sin embargo, esta vez miré mas allá, vi kilómetros y kilómetros gente caminar, es un tanto irracional cuando sabes que este tipo de fiestas religiosas y más las religiones mismas han sido un mecanismo de control social, de esperanzar y convencer a la gente que las disposiciones de un Dios sin rostro, determinan cada hecho que nos condicionarían a pasiones tristes o pasiones alegres (según Spinoza). Bueno a lo que pretendía hacer mención y a lo que analicé por un par de horas, fue el hecho de que motiva a los seres humanos, cual es el sentimiento que hace que la gente camine todos esos kilómetros y por sobre todo lo que mueve cada convicción humana. El cada persona hubiese estado caminando, era, para pedir algo o ir agradecer algo pagando su promesa, y en su totalidad son favores, que fueron para ellos mismos, pero en mayor caso fueron para un cercano, esto no es mas que una muestra de filantropía, amor puro quizás a uno mismo, pero prefiero pensar que es amor desinteresado a las demás personas, porque todos estamos en una cadena amorosa, y me refiero a los vínculos que hay entre todos los seres humanos, si bien no todos son correspondidos, el punto es que todos han sido amados o amaron alguna vez. El problema de todo este análisis fue cuando me pregunté y mis convicciones ¿Dónde están?
Yo las tenía hasta hace unos meses, pero de repente todo se vino precipitosamente y ya nada era igual, lo curioso es que no fue un hecho en particular en donde podamos decir hay un antes y un después, sino hubo una bola de nieve que a diario tenía acontecimientos que nunca había pensado ni imaginado.

0 comentarios:
Publicar un comentario